Porqué abonos fermentados? Durante mucho tiempo quise hacer un portal donde ofreciera nuestra experiencia para sobrevivir en condiciones de extrema pobreza en el campo. No solo explicar una técnica o método en particular, sino explicar el uso de la combinación de diferentes enfoques para no sucumbir en condiciones de extrema escasez. Por ejemplo, la conservación de la humedad del suelo. El uso de la composta es un método para conservar la humedad del suelo. Se dice que un kilo de composta puede conservar hasta 4 kilos de humedad. Ya lo sabían?. Nosotros usamos la composta en primer lugar para conservar la humedad y luego para estimular la flora microbiana del suelo. Sin flora microbiana, la planta no puede aprovechar los nutrientes del suelo. A nosotros no nos interesaba el contenido de nitrógeno, fósforo o potasio en la composta. Estos nutrientes se pueden administrar con foliares a través del follaje.
Para conservar la humedad del suelo también se puede usar el método desarrollado por Don Zeferino Domínguez hace más de cien años y que se explica en una de las páginas dedicadas al maíz en este portal.
Cuando decidimos enfrentar la supervivencia en condiciones muy precarias, comenzamos por investigar todo lo que NO se debía hacer. En primer lugar desechamos el uso de fertilizantes sólidos en el suelo y el uso de agroquímicos tóxicos para el combate de plagas y enfermedades. Sobre todo porque no teníamos dinero para comprarlos.
Tuvimos un golpe de suerte al revisar el texto de un libro sobre Bioquímica. En un párrafo de no más de cuatro renglones se mencionaba que existe un tipo de fotosíntesis microbiana. Mencionaba incluso el tipo de bacterias que estimulaban esta fotosíntesis. A partir de esta idea formulamos nuestro primer foliar fermentado. En un tanque de plástico de cien litros pusimos desechos de frutas, un poco de raspaduras de piloncillo o panela, lo llenamos hasta 3/4 de su capacidad con agua y lo pusimos a fermentar durante un mes. Al cabo de este tiempo se había transformado en una especie de atole y tenía un olor agradable. Pusimo dos litros de este atole en un aspersor de veinte litros y completamos el resto con agua. En principio se tuvo que colar el atole para que no tapara la boquilla del aspersor. De inmediato se procedió a fumigar el maíz que recién se había sembrado. Después de 4-5 aplicaciones se desarrolló el máiz y se pudo cosechar una buena cantidad de mazorcas. Este fue el principio y por eso este portal se llama ABONOS FERMENTADOS.
Casi de inmediato formulamos composta con el material que estaba a nuestra disposición y formulamos otros foliares a base de cal, de super triple, de sulfato de potasio, de algas marinas y de algo que le llamamos TE de composta. Se llenaba un morral de composta y se suspendía en un tanque casi lleno de agua durante unos dos días. Al cabo de este tiempo el agua se ponía de un color café y era lo que se usaba como foliar.
Con el tiempo perfeccionamos el abono fermentado. Le agregamos unos dos kilos de aserrín y cascara de naranja. La presencia de celulosa (aserrín) estimula el desarrollo de hongos benéficos, en tanto que la presencia de carbohidratos (frutas) estimula la presencia de bacterias. Si no existe este equilibrio, el fermentado pierde calidad y potencia. También nos concentramos en la elaboración de foliares específicos para combatir plagas y enfermedades. Descubrimos que el pH puede controlar la presencia de hongos y que la creolina puede controlar a la mayor parte de insectos. A estas alturas del partido no sabíamos que con el uso del refractómetro se puede controlar el ataque de plagas y enfermedades.
Por otro lado también tuvimos que garantizar nuestra fuente de alimentación. Fomentamos la cría de gallinas, pavos, patos, puercos y la siembrsa de árboles frutales. Tenemos unas 80 matas de plátano. Con el tiempo hicimos cuatro estanques para la cría de peces. Por cierto después de cuatro años no se ha podido cosechar ningún pez porque los vecinos se los roban.
Hemos podido coleccionar unas cuatro variedades de pasto de caña gruesa para alimentar las vacas, gallinas y puercos. Con una picadora eléctrica este pasto se puede convertir casi en polvo.
Otra meta que teníamos pendiente al elaborar este sitio era honrar la memoria de Don Zeferino Dominguez. Este agricultor y hacendado porfirista hacía mejoramiento genético de diferentes cultivos alrededor de 1900, antes de que salieran al mercado los primeros maíces híbridos. En las páginas dedicadas al maíz en este portal, se puede encontrar una explicación de lo que hacía en una época que no existían tractores a diesel. Si alguna vez alguien combina los hallazgos de Don Zeferino con nuestro método, creo que se tendrían las herramientas necesarias para devolverle la esperanza a miles de campesinos.